lunes, 3 de enero de 2011

Fotografía IV


Tomé esta fotografía hace menos de una semana. Está sacada en Halluin, una pequeña ciudad cerca de Lille, en el norte de Francia. Es cierto que la imagen no es del todo nítida, pero cuando hice la foto prácticamente ya no quedaba sol; pese a ser las cinco de la tarde.

Realmente, durante la semana que estuve en Bousbecque, un pueblecito cercano también a Lille, nunca hubo sol; al menos tal y como se conoce en Valencia. Allí, la luz se escondía tras las nubes, tímida, y no dudaba en retirarse a las primeras de cambio. Así que los días transcurrían siempre con esa luminosidad del norte, que no calienta, y que hace que los tonos sean más calmados, y las noches más largas y más frías.

Esta foto me encanta porque se aleja de todo lo que estoy acostumbrado a ver. Blanco, agua helada, y esos árboles tan propios de cualquier película del norte, junto con esa luz homogénea, que solo se ve en esas tierras en las que nieve acompaña muchos días de invierno.


sábado, 1 de enero de 2011

Mil y un aromas


Cierra los ojos y siente el aroma del curry, ahora te elevas del suelo y te sientes viajar a toda velocidad. Tus pies descalzos aterrizan sobre el suave tejido de una alfombra persa. Miras a tu alrededor, te encuentras en una sala repleta de cojines y tapices y decorada con motivos arabescos. Te rodea la música y el humo de los narguiles forma volutas a tu alrededor mientras las hermosas bailarinas vibran con los hipnóticos movimientos de la danza del vientre.

Aunque parezca sacada del corazón de Oriente, hice esta foto en un mercadillo medieval de Sarlat, Francia. Es una foto sencilla, un detalle del género de una parada en la que vendían cientos de especias diferentes, pero me encanta el colorido cálido e intenso de las especias expuestas.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Un suave traqueteo


Al igual que la imagen de la entrada titulada “Paisaje Alpino”, tome esta foto en mi viaje por los Alpes en el 2008. En este caso nos encontramos en Francia, en Chamonix, junto al glaciar de la Mer du Glace. La fotografía muestra la llegada al puerto de montaña del viejo tren cremallera, único medio de transporte mecánico que sube al pequeño complejo.

Esta foto me gusta particularmente por su composición: el gastado vehículo en acusado escorzo avanzando sobre el viaducto de piedra, la escarpada ladera poblada de abetos y, al fondo, las sobrias construcciones de Chamonix enmarcadas por los picos. Más allá, sólo la inmensidad azul del cielo.

Observándola, casi puedes sentir la brisa fresca de la montaña, respirar el aire puro de la naturaleza virgen y disfrutar del silencio sólo interrumpido por el tenue traqueteo del tren que se aleja.

Paisaje alpino

Tomé esta foto en los Alpes suizos durante el verano del 2008. En el primer término de este paisaje aparece la pradera de Caschwandtenmand, que se extiende hasta los imponentes picos alpinos que abrazan el circo de un antiguo glaciar.

Entre las fotografías de paisajes alpinos que tomé en Suiza esta me gusta especialmente. Tal vez sea por el vivo colorido y la increíble gama de verdes y azules que nos muestra. O tal vez sea por el modo en que el valle glaciar hace que se fundan la llanura y las escarpadas montañas.

Sea como fuere, lo que es innegable es que este maravilloso panorama consigue transmitirme una calma y una tranquilidad impresionantes y convencerme de lo pequeño del hombre en comparación con la increíble belleza de la naturaleza.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Fotografía III


Tomé esta foto hace poco más de tres años en Trragona. Es una imagen que siempre me ha gustado mucho. Aunque se ve un poco borrosa, y las horizontales no están del todo rectas; se forman dos franjas casi iguales, separadas por una banda central.

A parte de por la composición, me gusta la fotografía porque solo aparecen dos colores, el azul y el gris; que cambian la tonalidad por bandas. El azul más claro aparece en el cielo; y el gris más oscuro en la barandilla; junto con el azul más profundo, que corresponde al mar. La gama de grises se desarrolla en la mitad inferior de la foto.


El Arte en la Publicidad y el Diseño V



Esta es la portada del cd debut del grupo de Manchester “The Stone Roses”, de título homónimo, que salió en 1989. El grupo fue de los más importantes en la escena rock del momento, y en concreto su primer álbum está considerado de los mejores del rock británico.

La portada está diseñada por uno de los componentes del grupo, John Squire, que junto con Ian Brown, era el principal compositor de la banda. Aparte de músico y compositor, John Squire es también pintor. La cáratula de “The Stone Roses” utiliza su obra “Bye Bye Badman” (1988), un cuadro inspirado en los disturbios de París en Mayo de 1968.

"Bye Bye, Badman" (1988)

Su obra está marcada por la influencia del “action painting” que instauró el pintor estadounidense y padre del expresionismo abstracto Jackson Pollock. El expresionismo abstracto consiste simplemente en expresar lo que se siente mediante la pintura, sin querer reflejar en ella referencias externas o simbología; al menos así lo describía el propio Pollock. Pese a esto, el cuadro de Squire está claramente inspirado en un hecho social, y además contiene una referencia externa bastante clara: la bandera de Francia invertida –bleu, blanc, rouge-, que en realidad en el lienzo forma la bandera de Holanda –rojo, blanco y azul-, si lee en el sentido corriente. Más concretamente, el “action painting” tiene que ver con el automatismo. Esta técnica pictórica consiste en involucrarse activamente en la pintura, intentando formar parte del propio cuadro mientras se pinta este.

Aquí os dejo una de las obras más conocidas de Pollock, “Number 31” (1950):

Y una de las canciones más conocidas de “The Stone Roses”, “I Wanna Be Adored”:


sábado, 25 de diciembre de 2010

Antonio de Felipe: La publicidad al servicio del Arte

Al hablar de la relación entre arte y publicidad, lo primero que nos viene a la cabeza ha de ser inevitablemente la famosa lata de sopa de tomate marca Campbell pintada por Warhol y que es sin duda una de las obras más reproducidas del siglo pasado.

El Pop Art es probablemente la corriente artística que más ligada ha estado a la publicidad, no como instrumento publicitario, sino como usuario de los logos y eslóganes publicitarios para crear un arte nuevo, fresco y colorido. Se desarrolló principalmente en EE.UU. y el Reino unido a partir de los años 50, pero dista mucho de ser un estilo ya dejado atrás y que sólo se puede estudiar en retrospectiva.


El autor al que quiero dedicar este artículo es Antonio de Felipe, nacido en Valencia en 1965 y que actualmente es uno de los artistas españoles de mayor reconocimiento internacional.

Enmarcado dentro del Arte Pop, ha considerado siempre la publicidad como una interminable fuente de recursos e inspiración para sus cuadros, siendo su obra un contrapunto actual y próximo que hace que el Pop Art nos resulte una tendencia todavía más atractiva y desenfadada.

De esta manera, en series como “Logotipos”, “Vacas” o “Popsport” símbolos y anuncios que hemos visto hasta la saciedad en televisión, prensa o en vallas publicitarias, se convierten en participantes activos de los cuadros.